La exploración de directores de cine en Colombia-Bio

Imagen: Colciencias

¿Qué tan difícil es grabar una serie con científicos en rincones inexplorados en nuestro país? Hablamos con los directores detrás de Colombia-BIO sobre sus experiencias en el rodaje y dirección de la serie.

La serie Colombia-BIO reúne 6 documentales realizados por 6 diferentes directores de cine en regiones colombianas que hasta ahora habían sido inexploradas. En el marco de las expediciones científicas lideradas por Colciencias puedes recorrer caminos que te confirmarán, en cada capítulo, que somos uno de los países más diversos del mundo. 

Detrás de los documentales existe un equipo de más de 500 personas que se adentraron en estos territorios inhóspitos y de difícil acceso con la misión de documentar su fauna, flora y microorganismos y, sobre todo, con el propósito de descubrir las especies nuevas que puedan habitarlos y conocer las comunidades que allí se encuentran.

Para conocer cómo se lograron estas piezas de alta calidad cinematográfica hablamos con los directores que estan detrás de los documentales, quienes nos contaron sobre los grandes retos que tuvieron que sortear en las grabaciones, el impacto de la experiencia y la fascinación en cada descubrimiento, detalles que te harán dimensionar los bellísimos secretos de nuestro país. 

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Colombia-BIO

Sábados y domingos → 3:30 p. m.

El capítulo La tierra del agua es una exploración científica que llega más allá de Providencia para adentrarse en el Cayo Serrana de la reserva Sea Flower, uno de los mayores focos de diversidad del Caribe colombiano. Detrás del documental estuvo el director Nicolás Ordoñez, quien además es productor, escritor y fotógrafo. 

Uno de los grandes retos a los que se tuvo que enfrentar Ordoñez fue entender la relación entre la ciencia y la Armada de Colombia, "una simbiosis necesaria para la nueva historia de paz de Colombia y para comprender cómo nuestras fuerzas armadas han dado un paso adelante y han asumido como parte de sus funciones el desarrollo científico de Colombia, sobre todo en zonas y regiones donde hacía varias décadas era imposibfle desarrollar investigación", aseguró.

 También enfrentarse a la técnica cinematográfica fue un gran desafío para él y para su equipo que tuvo que soportar la crudeza del clima y los elementos alrededor, "tuvimos que acampar en la Isla Cayo Serrana, en condiciones limitadas y aún así sacar partido de nuestros equipos para lograr captar una realidad salvaje y desconocida".

En el caso de La tierra del agua hay un gran cambio en la estructura por lo que supone realizar grabaciones en el mar, cosa que si bien para Ordoñez es una experiencia compleja también es satisfactoria: "La naturaleza en general es indómita, no puedes dejar nada al azar porque el más mínimo error puede poner en riesgo el equipo y hasta la vida misma. Con olas de más de 6 metros tuvimos que hacer de tripas corazón y dar el salto desde la lancha Zodiac para volver a casa. Ahí no piensas en nada... es un pequeño paso que debe coordinarse con exactitud, pero cuando estás a salvo y está tu familia, esa bienvenida te devuelve a la vida".

 

 

También hablamos con el director Juan Pablo Mendez quien se hizo cargo del capítulo 'Andaki, Camino de vida', documental que encuentra el mejor escenario para sus reflexiones con un grupo de científicos y varios miembros de una comunidad sobre la vida y la muerte, mientras exploran la gran biodiversidad de un lugar marcado por la historia. 

Y aunque al director le hubiera gustado ver los grandes mamíferos de la zona, para él fue apasionante saber que los botánicos iban descubriendo plantas y decenas de especies que para él eran invisibles, asegura que "la pasión del equipo y su emoción cada vez que hallaban cualquier cosa nueva, por pequeña que fuera, incluía una mística y una maravilla natural que lo contagia a uno de esa pasión".

Con base en esta narración cargada de historia y emoción, Méndez cuenta que uno de los grandes retos estuvo en administrar de la mejor manera el tiempo y los recursos que les fueron otorgados lo cual les "ayudó a ser muy certeros en este gran camino inexplorado que nos lleva a explorar la biodiversidad del país en un recorrido de 2800 a 400 metros de altitud".

Es así como decidieron con el equipo poner ciertos hilos conductores que los ayudaron a descubrir diversas especies en este fascinante lugar y un relato que tenía que ver con el marco teórico entre la vida y la muerte. Con esa metáfora encararon 'Andaki' para "tomar la vida en toda su plenitud y en el momento en el cual se vive". 

Bajo esta estructura, Méndez concluye que le es muy importante el tema de humanizar la ciencia y de dimensionar su importancia: "Los primeros en entrar a esta zona, que estuvo cercada por la guerra tantos años, fueron los científicos, porque muchos de ellos, con quienes trabajé para llevar adelante el documental, han trabajado durante muchos años con comunidades indígenas, entonces tienen una concepción en la que hay un respeto marcado por los saberes ancestrales e indígenas", concluye.

 

 

La Serranía de Chiribiquete, en el corazón del Amazonas, es una expedición acompañada por los tepuyes, las formaciones geológicas más antiguas del planeta y las pinturas rupestres que lo convierten en un lugar de altísimo interés arqueológico. 

Es así como Carlos Arturo Ramírez, director del documental, entra a esta expedición y se adentra en un lugar que se considera está en el centro del mundo: "Estar ahí y saber que hace más de 20 mil años en este territorio las personas ya sabían que estaban en el centro del mundo y que además aún habitan y protegen el lugar viviendo como nómadas, recolectores, cazadores, guerreros y hombres Jaguar es fascinante para mí". 

Y es que desde la mitad del planeta realizar una producción debe ser absolutamente desafiante, así nos lo relató su director: "el documental mismo es un reto. Es realizar una producción en 14 días, en plena selva, llevando un par de cámaras y una grabadora de sonido, volando a diario en helicóptero y acampando en lugares nunca antes tocados por el hombre "civilizado", seguir a un grupo de expertos hombres de ciencia en busca de las evidencias para exigir la protección radical de este lugar al estado y organizaciones mundiales. ¿Que más?", y sí, es toda una aventura extrema.

 

 

En lo más alto de la Serranía del Darién, el cerro Tacarcuna es el punto de encuentro de las especies que transitan entre Centro y Suramérica. Allí, un grupo de científicos se apoya en los saberes ancestrales de sus habitantes para entender una biodiversidad única y la directora Patricia Ayala, recordada por sus documentales Don Ca y Un asunto de tierras le puso la mano y el alma a esta producción. 

"Creo que pocas veces, un documentalista se enfrenta a condiciones tan rudas de rodaje. Una caminata de dos días, en subida, con sol intenso o con lluvia, es sin duda, un reto físico y por qué no decirlo, mental. A eso se le suman las dificultades que la cotidianidad va generando y que de alguna manera hacen mella en un equipo de producción: dormir en carpas, comer poco, entender que el esfuerzo físico es necesario para el buen curso del trabajo", asegura la directora que demuestra, al igual que su equipo, haber tenido mucho coraje para llegar a buen término con esta producción.

Producción en la que ella asegura haberse sentido impresionada, más allá de la majestuosidad, fue estar en el cerro Tacarcuna que le indicó tener "un privilegio que agradeceré siempre".

 

Un recorrido reflexivo entre las sabanas y bosques de galerías del Río Tomo, que abarca la Amazonía y la Orinoquía, enmarca una ambiciosa expedición de biodiversidad, décadas después de su interrupción por causa del conflicto armado.

 

Es justo la zona que recorre Clare Weiskopf, recordada por su reciente filme y ópera prima 'Amazona' quien considera que su mayor reto fue "ir a un lugar tan lejano y deshabitado como el Vichada. Era la primera vez que dejaba a mi pequeña hija Noa de 2 años y no sabia exactamente a que me iba a enfrentar. Me iba a montar en una aventura en la mitad de la nada con más de 20 científicos que nunca había conocido. Tenia que desarrollar un documental en 15 días de trabajo duro en campo y con poco conocimiento de lo que era ser científico. Fue todo un reto pero fue muy gratificante haber compartido con estos seres maravillosos", asegura la directora.

 

Weiskopf también le comentó a Señal Colombia lo que le asombró de este gran corredor biológico: "realmente lo que más impresionó fue el paisaje totalmente plano que parece desértico y la temperatura extrema, uno cree que no existe nada que pueda sobrevivir en ese lugar, pero pasa todo lo contrario, es un lugar lleno de biodiversidad y eso es sorprendente. Lo otro que me impresionó fueron sus ríos y lagunas. Creo que por estar tan aislado de la mano del hombre todavía se conserva intacto".