"Ismael, el último guardián", un ejemplo de memoria y lealtad

Así como en este documental, muchos momentos en la historia de la humanidad han representado una gran pérdida de memoria que había sido inmortalizada en escritos. Te contamos la historia de un héroe que logró salvar miles de ellos.

La directora Miryam Pedrero realizó este documental que cuenta la historia de Ismael Diadié Haidara, quien huyó exiliado de Tombuctú hacia España. El hombre escapaba de la muerte. 

Abril, 2012. Los guerrilleros salafistas de Ansar al Din y sus aliados de Al Qaeda rodearon la casa de Ismael tratando de quemar el Fondo Kati, un legado de más de 12 mil manuscritos científicos, poéticos y religiosos. Los hombres buscaban destruir la biblioteca andalusí creada por la familia Kati y reunificada por su último guardián, Ismael. 

El documental de Pedrero recordará que esto solo parece un momento cíclico en el que empujado por la guerra, Ismael desanda el camino iniciado siglos atrás por su antecesor Alí Ben Ziyad Al Qutí, hombre que también huyó de la ira del fanatismo en el Toledo de 1467 llevándose consigo los 400 manuscritos iniciales de la biblioteca familiar en busca de un hogar en paz en tierras africanas. 

Ismael, el último guardián

Viernes 13 de abril, 8:00 p. m.

 

Con valentía, coraje y sobre todo, orgullo por su historia, Ismael ha logrado salvar y restaurar algunos manuscritos. Actualmente, la Fundación Fondo Kati, de la que Ismael es presidente, cuenta con 12.714 manuscritos que data la historia de Al-Ándalus, del Sur de Francia, del Songhai, de los Imperios de Gana, de Mali e incluso de la propia familia Kati. 

Ismael sigue viviendo en España país al que llevó una veintena de documentos que ahora estan a salvo en el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico. Sin embargo, casi el 90% de los manuscritos permanecen ocultos en algún lugar de Mali, de manera desperdigada y en grave peligro de conservación. Mali aún tiene graves amenazas de seguridad que ponen en peligro a la sociedad civil, en donde se cuentan violaciones de derechos humanos, homicidios, desapariciones forzadas y tortura, según lo afirma Amnistía Internacional. Para leer más haz clic aquí. 

Sin embargo, Ismael tiene un sueño. Si bien el custodio busca salvar los manuscritos además de una itinerancia en diferentes lugares de España, también busca que los documentos puedan descansar y pasar sus años en su lugar de origen, Tombuctú

 

Grandes pérdidas culturales de la humanidad

Y es que la historia de Ismael y de la Fundación Fondo Kati no es extraña para la humanidad. Lamentablemente, la censura, el fanatismo o la guerra han sido puntos claves para que el hombre haya perdido grandes documentos culturales y por ende, mucho de su historia. 

Una de las mayores catástrofes culturales fue el incendio de la Biblioteca de Alejandría, lugar que llegó a tener hasta 900.000 manuscritos, instrumentos para investigación y documentos que databan del mundo antiguo. El monumento al conocimiento, que era el lugar donde se congregaba la sabiduría humana, fue incendiado sin tener aún certezas de cómo pasó. Dicen muchos textos históricos que la primera destrucción fue realizada por el romano Julio César en la persecución de Pompeyo. Sin embargo, la biblioteca era tal que logró sobrevivir. Dicen que continuó siendo saqueada por años. 

La historia de su final es también muy confuso, por un lado se dice que fue conquistada por los musulmanes en el año 641, momento en que el califa Omar sentenció "si no contiene más que lo que hay en el Corán, es inútil, y es preciso quemarla; si contiene algo más, es mala, y también es preciso quemarla". Por otra parte, hay quienes afirman que la biblioteca había sido destruida desde mucho tiempo atrás por fanatismos religiosos.

Ahora bien, si avanzamos en el tiempo la cosa no mejora. En 1933, previo a la Segunda Guerra Mundial, la Unión de Estudiantes Alemanes, dominada por el Partido Nacionalsocialista , el cual llevaría a Adolf Hitler al poder, destruyó miles de obras en su "Acción contra el espíritu antialemán".

En la Plaza Bebel, antes llamada Opernplatz, ubicada en Berlín, se comenzó con la masiva quema de textos censurados por ser contrarios a la ideología nazi, textos pacifistas, liberales, comunistas o de escritores judíos fueron convertidos en cenizas mientras todo se transmitía por radio. La masiva quema se extendió en toda Alemania y nadie se interpuso en el camino de los jóvenes que impulsaban los incendios mientras gritaban proclamas de fuego como "¡Contra la decadencia y la corrupción moral!".

Ejemplos de pérdidas masivas culturales hay muchos, como el de la biblioteca perdida de John Dee, mago y astrólogo que se dedicó a realizar una poderosa recolección de textos que tenían contenidos sobre alquimia, magia e historia natural, lugar que asaltaron para el año de 1583, atraco en el cual se perdió gran parte de los libros. Los pocos que fueron conservados se encuentran actualmente en el Museo Británico.

También podemos recordar una de las pérdidas más recientes de nuestra historia humana. La Biblioteca Nacional y Universitaria de Bosnia-Herzegovina fue blanco de bombardeos el 25 de agosto de 1992 por parte de la artillería serbia. La biblioteca que era una bandera de paz y convivencia, donde se reunían bosnios, serbios, croatas; judíos, musulmanes, católicos y ortodoxos, se incendió después de las bombas. Las llamas duraron más de 12 horas.

El resultado fue fatal, se quemaron más de dos millones de textos, además de manuscritos y colecciones con valores incalculables. Según cuentan, quien dio la orden de bombardear fue un profesor asiduo a la biblioteca, hombre que era amante de los textos de Shakespeare. Contradictorio, ¿no?