Hallando la media naranja en el mundo digital
08 / 03 / 2017

Hallando la media naranja en el mundo digital


Por Sherly Montaguth Gonzalez
Sherly Montaguth Gonzalez
08 / 03 / 2017

Jueves

14 de septiembre 08:00 p. m. → 'Vogulys'

Foto tomada de Happn

Como parte de la serie de documentales de DocTV Latinoamérica, Señal Colombia presenta de nuevo en su pantalla el documental colombiano 'Vogulys’, del director Lukas Jaramillo, el cual narra la historia Jonas Vogulys y la agencia matrimonial que heredó de su familia y que hoy se encuentra en decadencia, según él, por los servicios de citas en internet.

Para rescatar el negocio, Jonas se plantea crear una película familiar que recorra los pasos de este legado familiar con la esperanza de lograr que sus hijos se involucren en el negocio y le ayuden a conservar el legado más importante de su familia.

 

Vogulys, la agencia matrimonial

Jonas Vogulys, el protagonista de esta historia, es un personaje muy singular. Este hombre mantiene una agencia matrimonial que lleva 50 años de funcionamiento, negocio que cualquiera creería que, al día de hoy y con todos los avances tecnológicos de búsqueda del amor, un lugar así no podría existir; pero sí, existe en medio de todas las dificultades que incluye no solamente mantener a flote este tipo de negocio sino llevando a cuestas los cambios generacionales y de pensamiento que pueden tener cientos de empresas en el mundo.

¿Cómo mantenerse? ¿Cuál es el camino para estar a la vanguardia? ¿Qué se debe hacer en estos tiempos para que el negocio no se vaya a pique? Son tan solo algunas de las respuestas que intentan responder en 'Vogulys', en medio de un tanto de drama y mucho más de humor. La agencia matrimonial de la que hablamos unió a 10.152 personas, cifra nada despreciable si hablamos de amor, de fusionar corazones y de matrimonios, con pastel y todo.

 

Vogulys y su lanzamiento para DocTV Latinoamérica 

 

Una nueva era

En la época en que los padres de Jonas Vogulys decidieron abrir la agencia matrimonial, las parejas de enamorados nacían a partir de dinámicas totalmente basadas en la interacción 1.0, o en términos callejeros: el mundo real. Esas eran épocas en las que el romanticismo se alimentaba de una palabra amable o un gesto cordial, y no de un “me gusta” en cada una de las selfies publicadas en Instagram; épocas en las que las canciones se dedicaban con serenata, radio o un cassette, y no con un enlace de YouTube al inbox en Facebook.

Una vez establecida la relación, esta se mantenía a punta de visitas, cartas o llamadas, y de hecho ni las infidelidades lograban separar la unión en muchos casos. Actualmente, una relación se construye en el chat de Whatsapp y se mide en la cantidad de emojis enviados y en la velocidad de respuesta del mensaje después de ser leído.

Poniéndolo así suena bastante ridículo, ¿verdad? Realmente, lo es. Las relaciones sentimentales ya no nacen gracias a los servicios de una agencia matrimonial, sino gracias a los servicios digitales que hoy encontramos gracias al internet; de hecho, las redes sociales y aplicaciones tienen el poder no solo de crear relaciones, sino de destruirlas, ¿o quién no conoce una pareja que terminó por un enredo facebookero? Es una realidad que las interacciones han cambiado en el mundo de hoy, y es un hecho que no respetan edad. Cada vez nuestras relaciones personales se virtualizan más, al punto de ser construidas -y destruidas- en diferentes plataformas digitales.

 

Las Dating Apps

Ahora, para la comodidad de muchos, hay toda una oferta de aplicaciones que ayudan a conocer gente para encontrar esa media naranja a pesar de las grandes ciudades y rutinas de falta de tiempo, tráfico y obligaciones.

Una dating app es una aplicación creada para permitirle a los usuarios conectarse, chatear, coquetear, cuadrar citas para conocerse y -posiblemente- terminar en una relación casual o romántica. Aunque muchas personas se conocen a diario a través de Facebook, Twitter o Instagram, estas son redes que no se mercadean como dating apps, sin embargo contamos con un gran número de aplicaciones que sí ofrecen esos servicios y que tienen su fanaticada en diferentes partes del mundo.

En Latinoamérica, las aplicaciones para citas son particularmente populares, hecho curioso si pensamos en el cliché de la supuesta espontaneidad y amor desbordado del latino. En Colombia, la aplicación más usada para buscar esa media costilla perdida en la geografía es Badoo, la cual fue creada para para conocer gente a través de la red de internet y ofrece la posibilidad de acceder a ella desde el navegador o descargando la app en la tienda del teléfono móvil.

Otra que le pisa los talones a Badoo en nuestro país es la popular Tinder, aplicación que usa la geolocalización y los gustos personales para unir posibles parejas compatibles que pueden empezar a chatear una vez se hayan dado un swipe anónimo mutuamente. Esta app es usada en unos 200 países alrededor del mundo y los usuarios más activos son aquellos que están entre los 25 y 34 años. Por supuesto, los colombianos son unos de los más activos en la aplicación, siendo el mercado número 25 a nivel mundial y el cuarto en Latinoamérica al contar con más de 8 millones de swipes al día y al propiciar unos 500.000 mensajes enviados.

Por último, una aplicación que cada vez toma más fuerza en Colombia es la novedosa Happn, la cual permite ubicar a esos atractivos extraños que pasan por la calle gracias a la geolocalización que da el smartphone. ¿Quién no ha cruzado miradas interesantes con otro peatón? Happn utiliza el servicio de geolocalización para ubicar esa potencial pareja que el usuario se acaba de cruzar en la calle, le permite enviar likes que pasan desapercibidos a no ser que sean mutuos, y charms que generan notificaciones para que el usuario que lo reciba decida si está interesado en devolverlo y empezar una conversación.

Actualmente, Happn cuenta con unos 700.000 usuarios en Colombia, y tal como en muchos países, la mayoría se encuentra en Bogotá representando una significativa cifra de 400.000 usuarios capitalinos, lo que la hace perfecta para las grandes ciudades. Dentro de Latinoamérica, Colombia ocupa el cuarto puesto después de Brasil, Argentina y México, o sea, ¡los colombianos están en la juega!

Foto tomada de Happn

 

Bueno, y después, ¿qué?

La agencia Vogulys con orgullo puede demostrar que casó a unas 10.152 personas en sus 50 años de existencia, y especialmente sirvió para cumplirle el sueño de casarse con un extranjero a más de una colombiana con ansías de emigrar.

A diferencia de la agencia matrimonial, las dating apps pueden medir sus usuarios pero no las condiciones de sus interacciones ni mucho menos qué pasa después de que se concreta una cita. Cada usuario entra con una intención diferente: algunos solo quieren conocer gente, otros más osados buscan un amante de una noche, otros más románticos esperan encontrar el amor de su vida en el proceso, y otros -muy desorientados- entran a explorar las posibilidades sin saber realmente para qué la usan.

Un miembro del equipo de Happn en Francia nos amplió este tema: “Sobre las razones por las cuales la gente usa Happn (en Colombia), no tenemos estadísticas precisas ya que creemos que la mayoría de las personas realmente no saben qué están buscando antes de encontrarlo, y en que el momento en el que dos personas se conocen es cuando la relación realmente empieza a tomar forma. Sin embargo, cada día recibimos muchos testimonios alrededor del mundo, incluido Colombia, en los que la gente comparte sus historias sobre cómo conocieron a sus almas gemelas o a sus mejores amigos, o cómo la app les ayudó a conocer gente mientras viajaban por el extranjero. ¡Hemos observado muchos usos!”.

Entonces, ¿realmente es culpa de la era digital la poca popularidad de este tipo de agencias? Es bastante fácil echarle tierra a la internet y a todas las posibilidades que ofrecen estas nuevas aplicaciones que nacieron a partir de ideas de emprendedores, así como nació Vogulys, pero esto podría dar un esbozo del éxito de estas apps si consideramos el cambio en los intereses del adulto contemporáneo, o también llamado millennial.

A diferencia los diez mil clientes de la agencia matrimonial que llegaron a su puerta para materializar una relación totalmente formal y aparentemente estable, los millennials no suelen ver el matrimonio como uno de los hitos que deben marcar su vida; por el contrario, el interés del millennial es su carrera profesional, el enriquecimiento cultural a través de viajes y nuevas experiencias, y la estabilidad económica.

Dado que la generación de jóvenes de hoy ha crecido en ambientes de inseguridad, competencia e inestabilidad económica, cada vez es más común ver personas que escogen la soltería como modo de vida y el no tener hijos como la decisión más sensata de sus vidas; por otro lado, abundan las parejas jóvenes que viven en unión libre para fortalecer sus lazos y -de paso- garantizar una mejor condición de vida.

Quizás estos servicios nacieron precisamente para obedecer a esos nuevos intereses de la gente de hoy, que busca añadir a sus biografías historias que no tienen que terminar en matrimonio; quizás nacieron para satisfacer las nuevas necesidades de interacción que demanda un humano hiperconectado pero terriblemente solitario. El caso es que estas opciones nacieron para quedarse, al igual que las agencias matrimoniales, y están allí para que cada persona pueda escoger por cual medio quiere conocer a esa traga maluca que lo puede llevar al altar.


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Información de BBC Mundo
Agradecimientos al equipo de Happn en Colombia y Francia.